Casa Gálvez, San Ángel, Distrito Federal, Méjico, 1954-1955
Luis Barragán

"El hombre —creador o receptor— de nuestro tiempo, aspira a algo más que a una casa bonita, agradable y adecuada. Pide —o tendrá que pedir un día— de la arquitectura y de sus medios y materiales modernos, una ele­vación espiritual; dicho simplemente: una emoción como se la dio en su tiempo la arquitectura de la pirámide, la del templo griego, la de la catedral románica o góti­ca —o incluso, la del palacio barroco—. Sólo recibiendo de la arquitectura emociones verdaderas, el hombre puede volver a considerarla como un arte"

Mathias Goeritz, Arquitectura emocional

Casa Gálvez, San Ángel, Distrito Federal, Méjico, 1954-1955
Luis Barragán

"El hombre —creador o receptor— de nuestro tiempo, aspira a algo más que a una casa bonita, agradable y adecuada. Pide —o tendrá que pedir un día— de la arquitectura y de sus medios y materiales modernos, una ele­vación espiritual; dicho simplemente: una emoción como se la dio en su tiempo la arquitectura de la pirámide, la del templo griego, la de la catedral románica o góti­ca —o incluso, la del palacio barroco—. Sólo recibiendo de la arquitectura emociones verdaderas, el hombre puede volver a considerarla como un arte"

Mathias Goeritz, Arquitectura emocional